Este es un blog de difusión de la poesía contemporánea, con énfasis en la latinoamericana.
El Mago
Y los días se echaron a caminar
Y ellos, los días, nos hicieron
Y así fuimos nacidos nosotros
Los hijos de los días
Los averiguadores
Los buscadores de la vida
(El génesis según los Mayas)
del libro Los Hijos de los Días
de Eduardo Galeano
Dile a Zaratustra que no llego
que no pude descifrar el último arcano
Dile Halcón que aquí espero
mi holocausto o mi retorno
Si Aquellos que guardan el saber
así lo quieren
Que volveré al Principio
Seré chacal o pez
serpiente o árbol
o me hundiré en la quietud mineral
en el peregrinar vagabundo de la arena
Si así lo quieren
O seré el Silencio del Silencio de la Nada
Que lo que haya que hacer
será hecho
Que lo que deba ser
se cumplirá
Bajaré a los infiernos
y vendrá a mi encuentro la memoria perdida
de hermanos lejanos
en Agostos remotos
moliendo siestas
agitando nuestras colas
en cienos de Pleistocenos olvidados
Recordaré otra vez
el estremecimiento de la flor carnívora
tocada por el torpe vuelo de un lagarto
Contemplaré al Gran Anciano
transformar lentamente
la espesa miel de los días
Sufriré de nuevo el dolor
de la Tierra desgarrada
pariendo sus volcanes
Me ahogaré en la sangre
seré dolor y no tendré piedad
En el trono de Belcebú
seré sacrificado como cabra
Exhibirán mi piel
Después
Seré tambor
Tambor … tambor…
Tambor crepuscular
arrullador de la Noche
perfumando con sonidos
el perfume del estío
Tambor
provocador del asombro de las estrellas
que querrán asomarse para ver
Tambor
acompañar el misterio
del principio Gutural del Canto
y enviarán Emisarios Celestes
en sus carros de fuego
vendrán a cerciorarse
con sus máscaras blancas
Herméticas!
Porqué el aire huele aun a azufre
Tambor
Vendrán Ángeles de la Noche
y dejarán testimonios
Tambor
de que en la Tierra
ha nacido el Canto
Ignacio Giancaspro