Este es un blog de difusión de la poesía contemporánea, con énfasis en la latinoamericana.
XI
La reina depuso su cetro, me devolvió su corona.
Ahora,
pule ollas de cobre.
Ahora,
riega su única flor erguida en el alféizar
con el aire solemne, con el aire insolente
del que pone grilletes a los ojos ajenos.
¿Quién es capaz de juzgar
a la flor que se robó aquella pequeñísima gota de rocío?
Tantas son las flores, oh sí, son tantas…
Y sin embargo…
Sin embargo.
(de MEMORIA)