Este es un blog de difusión de la poesía contemporánea, con énfasis en la latinoamericana.
TANGO A CIERTA MADRUGADA BLANCA EN LA BOCA
Érase un hombre. Ése.
Tendido a mi costado.
Y abajo,
el batifondo de las cantinas.
Yo le daba mi pelo,
una marea revuelta de abrazos,
aletazos de jaguar.
Yo le dejaba en la boca
el íntimo jardín de mis delicias.
Érase un hombre. Ése.
Fatigado ya de ángeles de mirada ausente,
de demiurgos mendicantes,
inmóvil bailarín entre peces inmóviles.
Era el hombre ése y yo lo amé.
Vaya si lo amé…
Muerte intrusa que silba,
como lechuzo espantado.
Muerte desnudada que sibila
y se abluciona cada mañana
con las gotas rancias
que quedaron en el frasco
de esa madrugada.
Claveles blancos para los amaneceres en La Boca.
Pena no haber podido escribir esta tarde
otro poema de amor.
(de su libro Con Bandoneón)